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Portada  |  29 diciembre 2020

Bicicletas, el botín más codiciado por los ladrones en 2020

El uso de bicicletas se incrementó durante la pandemia del coronavirus, pero también se convirtieron en el botín más codiciado por los ladrones. Los ciclistas son víctimas fáciles de robar y las ventas se concretan con rapidez.

La famosa ley de la oferta y la demanda no solo se aplica a la economía. También al mundo del delito. Y una prueba de eso es lo que en los últimos meses ocurrió con las bicicletas. Así como se multiplicó su uso por la pandemia, lo mismo ocurrió con la cantidad de robos.

Lo que no se sabe es la cifra exacta, porque mucha gente no hace la denuncia y además no hay estadísticas oficiales que discriminen si el robo fue de una bicicleta, un celular o lo cualquier otra cosa.

Pero Leandro Mareque, gerente de SeguroBici, tiene un indicio. “En el segundo semestre de este año nos aumentaron un 30 por ciento las denuncias por robos respecto del mismo período del año pasado”, explica.

También es cierto que les aumentaron las pólizas. “El año pasado habíamos hecho 12 mil y este año, incluso contanDo los primeros meses de la pandemia en que estaba todo parado, vendimos más de 16 mil”, explica.

Por un lado, se debe que mucha gente optó por comprarse una bicicleta para utilizarla como medio de transporte. Y por otro, a que creció tanto la cantidad de robos que muchos deciden pagar un seguro.

Las modalidades de la mayoría de los ladrones son básicamente dos: amenazando con un arma a un ciclista que o el clásico corte de la cadena de seguridad de una bicicleta expuesta en la vía pública.

Eso es lo que les sucedió a Taiana y Yoel, quienes no solo se quedaron sin bicicleta. También se quedaron sin su medio de vida. Los dos hacían servicio de delivery y la bicicleta era su herramienta de trabajo.

“Primero me la robaron a mí y a una semana después a él. Las dos veces de la misma forma: cortando la cadena con la que la habíamos dejada atada en la puerta de mi casa”, cuenta Tatiana.

Otra razón que estimula el robo de bicicletas es la facilidad con la que se la puede reintroducir en el mercado. Los ladrones recurren a redes sociales, páginas de internet o incluso a algunas bicicleterías para venderlas casi sin correr riesgos.

Es lo que hizo Matías durante mucho tiempo, hasta que se retiró del “negocio”. “Yo buscaba gente por la calle y robaba bicicletas de caño”, dice.

Para eso ya tenía un bicicletero de confianza que se las compraba y las repintaba para que el dueño no pudiera reconocerla. Después las revendía. Lo que se dice, hacer la bicicleta.

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