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Portada  |  04 enero 2021

Informe: los que decidieron no tener sexo por el coronavirus

Ya sea para cuidarse o para cuidar a sus convivientes, ellos decidieron suspender los encuentros sexuales en pandemia.

La pandemia por el covid puso todo patas para arriba. Casi nada es como era antes. Tampoco la vida sexual. Y mucho menos para aquellos que no están en pareja y el aislamiento social los obligó a mantener una abstinencia obligada.

Es el caso de Ezequiel, de 23 años, a quien la pandemia lo sorprendió sin una pareja estable. Y como vive con su madre y sus abuelos, para quienes la covid-19 puede ser letal, decidió evitar cualquier relación sexual ocasional.

“Imaginate con mi edad, la necesidad de tener sexo que tengo. Incluso tuve muchas oportunidades en estos meses de chicas que me invitaban a la casa para tener sexo, pero a último momento decidí que no, que era un riesgo demasiado grande”, dice.

Paula es asmática y, por lo tanto, se encuentra dentro de los grupos de riesgo. Hace dos años que está en pareja, pero como viven separados decidieron no verse por temor a contagiarse covid.

“Se hace muy difícil, no solo porque no es lo mismo hablar por zoom que tener un contacto personal, sino por la imposibilidad de disfrutar algo tan importante como el sexo”, cuenta.

Los últimos meses fueron los más críticos para ella. Y decidió profundizar el camino del autoplacer. “Empecé a mirar videos y transmisiones en vivo de sexólogas para poder mejorar mi vida sexual estando sola”, explica.

Como ella, para mucha gente sola la autosatisfacción fue la única manera de complacer el deseo sexual. Francesca Gnecchi, dueña del sex shop Erotique Pink, puede dar fe de eso. “En el peor momento de la pandemia, cuando la economía peor estaba, a mí me aumentó un 50 por ciento la venta de juguetes sexuales. Y casi todos para la autosatisfacción”, asegura.

Para Carla se puede aplicar el dicho que dice que “no hay mal que por bien no venga”. La pandemia le permitió descubrir la masturbación, algo que toda su vida había mantenido vedado, tal vez por los resabios machistas que todavía imperan en buena parte de la sociedad.

“Nunca en mi vida me había ‘tocado’ –admite con un dejo se pudor-. Y empecé a hacerlo. No es lo mismo, pero fue lo que me está ayudando a transitar todos estos meses sin poder tener relaciones”.

La situación de Celeste González, una sex coach que dirige su Escuela de Sexo, es distinta. Siempre tuvo una vida sexual muy activa y sin ningún tipo de tabúes. “La verdad es que una semana antes de que se declarara la cuarentena fue la última vez que tuve sexo. Es muy duro, recurrí mucho a la autosatisfacción, como toda mi vida, pero no es lo mismo. Ya ni eso me da placer”, reconoce.

Es que todo tiene su precio. Angustia, depresión y desgano son algunos de los síntomas que la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz (MN N° 59610) encuentra en muchos pacientes que la consultan desde que se inició la pandemia.

“Hay gente que me llama hasta llorando porque no puede tener una vida sexual como tenía antes. Y esto va a dejar secuelas. Va a costar que esas personas vuelvan a tener una vida sexual plena porque queda cierto temor al contacto corporal con el otro”, sostiene Kersz.

Llevará tiempo superar las secuelas de la pandemia. Mientras tanto habrá que convivir con la “nueva normalidad”. Esa que se coló en todas partes. Incluso entre las sábanas.

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