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Portada  |  09 febrero 2021

Miedo a dormir: los extraños trastornos del sueño

Están presos, pero sin encontrarse en una cárcel. Perciben un constante peligro, pero no hay riesgo alguno. Ellos tienen parálisis de sueño, y son conscientes de que -al menos médicamente- no pueden curarlo por completo.

Todo comienza cuando se están por dormir o antes de despertarse. Es como si su consciencia se despertara, pero no su cuerpo. Permanecen completamente inmóviles, mientras sus ojos pueden percibir su contexto. Algunos sienten que están por morir, debido a la dificultad respiratoria y la falta de reacción física. Otros incluso han querido morir, por el enorme sufrimiento que sienten en aquel mínimo instante. Mínimo, porque el tiempo que dura la parálisis del sueño son pocos minutos, aunque la persona que lo padece siente que dura largas e interminables horas.

Y la peor parte, las alucinaciones. La gran mayoría de quienes tienen esta condición perciben situaciones extrañas. Algunos sienten que una sombra los rodea, o un familiar fallecido; incluso figuras demoníacas o duendes que pretenden hacerles daño. La opresión en el pecho se torna tan real, que creen ver a aquellos seres terroríficos subidos a su propio cuerpo. Y el escenario se vuelve desesperante, porque lo físico no responde, la voz no reacciona, y la ayuda de un otro se torna imposible.

Cuando por fin despiertan por completo comprenden que lo que han percibido es ficticio. Pero el temor no se disuelve. Crece hasta el punto de rehusarse a dormir por las noches. Hay quienes se han acostado a altas horas de la madrugada- o incluso no han dormido- por el miedo a que lo tan sufrido vuelva a suceder.

Rocío tiene 23 años, es una de las personas que padece esta condición. Su primera parálisis ocurrió unos días luego del fallecimiento de su madre. Siente haberla visto cuando despertaba una mañana, al lado de su cama, llorando. Probablemente alucinaba, y no podía mover ni una sola parte del cuerpo. También recuerda que, cuando nació su hija, tuvo parálisis de sueño. Y desde ese momento temió que, cuando vuelva a vivenciarlo, no pueda ser de ayuda a su bebé.

Mario, por su parte, vio ese “duende”. Lo sintió recorrer todo su cuerpo y oprimirle la espalda, intentando matarlo.

Mariel y Jimena temen irse a dormir, Mariel se ha quedado despierta durante noches enteras.

No hay cura y queda mucho por investigar. El laboratorio del Sueño del Instituto Fleni se ocupa de temáticas del estilo. La principal recomendación que pueden dar por el momento es convivir con lo que llaman “la higiene del sueño”. Es decir, respetar regularmente los horarios de sueño; no utilizar computadoras o celulares antes de ir a dormir; así como también mantener un régimen de comida sana.

Siguiendo estos pasos, junto con el propio intento de relajación en los momentos más duros, las rejas de aquella cárcel ficticia a veces se desploman. El sentimiento es agridulce, porque nada ni nadie garantiza que ese alivio sea permanente. Esa pesadilla consciente, a la que tanto temen, no sabe de días ni horarios. Y acaso nunca lo sepa.

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