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Informes Especiales

Portada  |  22 marzo 2021

Viudas negras: el relato de las "seductoras" en primera persona

Por primera vez mostramos cómo trabajan las mujeres que usan la seducción para engañar y robar a hombres que contactan a través de las redes sociales.

Una foto posando desnuda, una red social, un chat con un hombre deseoso de conocerla, un encuentro, algunos tragos y tres gotitas de un poderoso somnífero. Así tejen sus telarañas las llamadas “viudas negras”. El resto, ya con la víctima completamente dormida, es pura cosecha: robar el dinero y todo lo de valor que encuentren en su casa.

Eliana, de 22 años, es una de ellas. Empezó hace un año con esta modalidad delictiva. La introdujo una amiga que tiene años en el “oficio” y le pasó todos los tips. Ahora son socias. Eliana sube fotos suyas en ropa interior o desnuda a las redes sociales y espera a que algún hombre “pique”.

Durante unos días el intercambio es por chat. Más fotos y promesas de algún encuentro cercano. Y el fin de semana, cuando la “presa” ya está bien agarrada, se produce la cita. Primero en un bar y después en la casa, donde Eliana aprovecha un descuido para sacar el gotero que lleva en la cartera y colocarle tres gotitas en el trago de su ocasional víctima.

Después es solo cuestión de esperar. “A los 20 minutos ya sé que se queda completamente dormido”, dice. Por eso lo lleva a la cama mientras cuenta los minutos para que el psicofármaco haga su trabajo.

Ya con su víctima en el más profundo de los sueños, busca la llave de la casa y llama a su amiga para hacerla entrar. Entre las dos en no más de media hora se llevan todo el dinero y los objetos de valor que encuentran. Y así cada fin de semana.

La otra cara de esta moneda es Walter, de 50 años. Conoció a una chica por Tinder y quedaron en encontrarse en un bar. Después de compartir unos tragos ella le sugirió que fueran a la casa de él. Y Walter, entusiasmado, aceptó. No imaginaba que un rato después estaría completamente desvanecido por algo que ella colocó en el Campari que estaba tomando.

“Me desperté al otro día con las manos atadas con precintos y sin acordarme de nada de lo que había pasado. Estaba todo revuelto y me robaron 20 mil dólares que había ahorrado a lo largo de toda mi vida”, cuenta entre lágrimas.

La imagen de la “viuda negra” y de sus dos cómplices que ingresaron a saquear el departamento de Walter quedaron grabadas en las cámaras de seguridad del edificio. Por eso Walter espera que terminen en la cárcel, algo que muy pocas veces sucede. Es que si las “viudas negras” llegan a ser detenidas en general se las acusa apenas de “hurto”, un delito excarcelable.

Texto: Pablo Kuperszmit 

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