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Portada  |  08 abril 2021

Momia de un obispo enterrado con un feto: resuelven el misterio

Es una de las momias mejor conservadas de Europa. Durante más de 300 años estuvo en la cripta de la catedral sueca de Lund, escondiendo un misterio.

Se trata del cuerpo del obispo Peder Winstrup, cuya momias data del siglo XVII.

En 2015 una radiografía a su ataúd reveló restos de un feto de cinco o seis meses que había nacido muerto.

Las primeras hipótesis de los expertos apuntaron a un parentesco biológico, pero un reciente estudio genético y un análisis genealógico de ambos despejaron varias dudas.

Según esos estudios, solo compartían el 25 por ciento de sus genes, por lo que mantenían un parentesco de segundo grado.

Cada uno conservaba diferente "linaje mitocondrial" -transmitido exclusivamente de la madre- pero había una coincidencia del cromosoma Y, lo que determinó que su relación provenía del lado paterno, según RT.

Basados en datos de la familia Winstrup, los científicos plantearon el más probable parentesco. "Es posible que el niño muerto fuera el hijo de Peder Pedersen Winstrup y que, por tanto, el obispo fuese su abuelo", sostuvo Maja Krzewinska, del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo, quien participó en el análisis.

Peder Winstrup, siempre según el informe de RT, fue una figura prominente en la Escandinavia del siglo XVII. Desempeñó un papel clave en la creación de la Universidad de Lund, fue profesor de física, además de arquitecto, empresario y capellán del rey de Dinamarca.

Su hijo, Peder Pedersen Winstrup, no siguió los pasos de su padre, se interesó por el arte de la fortificación y se cree que vivió de las limosnas de sus parientes durante sus últimos años de vida.

"Con la muerte de Peder Pedersen Winstrup, el linaje masculino llegó a su fin para la familia noble Winstrup. Colocar al feto fallecido (de su único hijo) en el ataúd del obispo debió de ser un acto fuertemente simbólico: había dado a luz a un hijo, aunque nacido muerto", concluyó la universidad.

El obispo Winstrup murió en 1679 a los 74 años y fue enterrado en la cripta de la famosa catedral de Lund.

n la década de 1920 su ataúd fue abierto, pero entonces no se realizó ningún estudio y en 2015 su cuerpo fue trasladado al Museo Histórico de la Universidad de Lund.

Hasta entonces el feto no había sido detectado debido a que se encontraba detrás de un pie del sacerdote y permanecía tapado por una espesa capa de hierbas que cubría la sepultura.

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